jueves, 7 de noviembre de 2019

El Deseo de Ana - Dir. Emilio Santoyo (2019)

Cast: Laura Agorreca, David Calderón, Ian Monterrubio, Simone Bucio, Emmanuel Varela
Director: Emilio Santoyo
Anomia 2019

El Deseo de Ana - Dir. Emilio Santoyo (2019)

Cast: Laura Agorreca, David Calderón, Ian Monterrubio, Simone Bucio, Emmanuel Varela.
Director: Emilio Santoyo
Anomia 2019

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Metáfora de la desaparición

En este ejercicio era prioritario jugar con la dualidad presencia/ausencia que se da en la desaparición de las cosas, y hacer una alegoría de ello.

Mi pequeña película es algo irónica...

Lo mas básico del Cine.

Este ejercicio tiene como objetivo jugar con un concepto básico para la existencia del Cine... Y qué mejor que el movimiento, o la ilusión de éste.

http://vimeo.com/32852899

Tiempo suspendido/Paralelo

Inspirada en el ejercicio de Bill Viola, el objetivo de la pieza es fragmentar el tiempo y el espacio en un mismo momento.

http://vimeo.com/32914418

Molécula Cinematográfica

El objetivo es expresar mediante un pequeño gesto el movimiento mínimo del cine, un génesis de la imagen cinematográfica.

http://vimeo.com/32892027

Domingueando

Ejercicio para la clase de Cine Experimental de CENTRO. 
El objetivo es explotar la capacidad que el video como formato de captura ofrece a las personas como medio de expresión: Ya no se sacraliza el objeto a filmar, y cualquier experimento en casa que sea visualmente interesante es merecedor del retrato.

http://vimeo.com/32938450

Viendo una foto por una hora

Ejercicio para la clase de Cine Experimental de CENTRO. 
Una hora observando una fotografía que tomé hace un tiempo.


Creo que es mejor que no se vea la imagen, porque el ejercicio es algo descriptivo, pero si así se desea se puede ver aquí:

http://browse.deviantart.com/?q=emilio%20santoyo&order=9&offset=24#/d36lkil


Son las 8:43 de la noche aquí en casa. El frío del bosque es insoportable y todas las lámparas están encendidas. Aprieto una combinación de teclas caótica y en el monitor de mi computadora aparece una foto específica.

No se porqué la he elegido. 

O tal vez sí. No dejo de pensar en ella y creo que ver algo más es inútil.

Es una foto tuya.

Hace mucho que no la veo, de hecho tuve que hurgar un rato entre mis desordenados archivos electrónicos para encontrarla. Siempre dije que era de las mejores fotos que había tomado. Ahora no recuerdo exactamente la razón para decir eso.

Ojalá la hubiera mandado imprimir, tenerla física, a mi lado, haría esta labor más fácil. O probablemente el tacto del plástico, un leve indicio de tu cuerpo en la tinta, haría que tu recuerdo fuera otro.

Lo primero que noto es la diferencia de tu rostro y tu cuerpo. Eras más jóven. La mujer que veo es otra,  la de un ayer no tan lejano. Tres años, ahora lo recuerdo. Tomé esa foto en el 2009.

No se porqué dije que era una buena foto. Fuera de que sales terriblemente bien es una imagen pésima, como tomada para algún catálogo de ropa barata. El encuadre es algo plano y la composición no tiene un ápice de interesante. Tu, ocupando gran parte del cuadro desde la cintura hasta la cabeza, estás en el centro exacto, una figura delgada y libre entre el espacio. Solo tú estás en foco. El sol quema tu hombro derecho y le da relieve a tu cabello castaño, lacio, que se ha quedado congelado en movimiento gracias a la magia que sólo un rápido obturador causa. Por la inclinación de la luz, diría que la tomé a las dos de la tarde. Sí, fue a esa hora porque después fuimos a comer a un lugar sin importancia entre las calles del Centro Histórico.

Entre el fondo fuera de foco, formado por esos diminutos círculos de colores que los japoneses llamaron bokeh en un esfuerzo por nombrar algo que antes de la fotografía no existía (deformación que el dispositivo creó en el intento de simular al ojo humano con su foco selectivo ) se alcanzan a distinguir las figuras de altos edificios de colores tierra que te rodean cual trono. El de la izquierda es de estilo Art Decó, amarillo y con unas características ventanas cuadradas, largas y sumidas, que dan el aspecto de estar en un cómic de Batman. Después, surgiendo de entre las palmeras, un segundo cuerpo se levanta en el aire. Este es blanco y moderno, nivelado como pastel de bodas y con lo que parece ser un helipuerto arriba. Después, casi justo detrás de ti, una torre enorme, prisma rectangular perfecto de color marrón, rompe la composición y te hace ver más pequeña. Toda la parte izquierda de la foto a ocupa otro edificio, mucho más cercano y por eso incompleto, que hace una mancha gris uniforme.

Pero este paisaje urbano está muy a lo lejos, tu estás en un espacio abierto. Se nota porque, en el fondo, la explanada de piso color arena se extiende hacia el infinito, hacia un punto de fuga que no veo porque tapas con tu vientre. Hay algunas personas a tu alrededor, que en proporción parecen muñecos. Curiosamente todos van vestidos de azul, como uniformados por alguna institución que nunca conoceré. Lo que más denota son las gigantescas banderas tricolores: Verde, blanco y rojo que, saliendo del piso, se elevan a tu espalda y forman dos incoherentes alas que salen detrás de tus brazos. Exactamente enfrente de las banderas, coincidiendo con su asta, dos líneas gruesas y blancas rompen la gravedad y explotan en su derrota contra ella: Son chorros de agua de una fuente que también está detrás de ti. Por eso es una mala foto, porque habiendo cosas tan interesantes, quedaron en segundo plano relevadas a esa figura de niña despreocupada que ahora lo abarca todo.

El día soleado hace resplandecer tu piel morena, “canela” diría la canción popular. Tus brazos están desnudos al calor, mientras que tu pecho está cubierto por un suéter de lana beige, que, con grandes botones del mismo color, se abre en un intento por dejarme ver tu cuello, esfuerzo que tu cabello, que llega a esa exacta altura, frustra sin remedio. Debajo del suéter llevas arremangada una playera blanca, común, sin ningún tipo de estampado o logotipo. Simple, como toda tu.

Pero es tu rostro donde encuentro la mayor satisfacción. Probablemente esa haya sido la razón de atreverme a llamarla mi “mejor” foto. No se qué te llamó la atención en ese instante, pero no me ves a mi. De hecho, miras interesada algo que debió estar detrás del fotógrafo, al lado izquierdo. Tus ojos, chiquitos, en ese momento se abrieron para captar con mayor detalle eso que fue objeto de tu súbita simpatía… Porque sonríes. Lo haces como siempre lo hiciste, dejando ver tu perfecta dentadura que no era producto de ningún tratamiento dental, sino de la naturaleza. Tus pómulos, realmente pequeños pero de una presencia descomunal, hacen que tus ojos se cierren un poco en la parte de abajo, como en las caricaturas. Ríes honesta, no como modelo o como actriz, sino como alguien real, como quien eres o eras en ese entonces.  Recuerdo que pensé que ningún intérprete podría igualar esa sonrisa, cuando en la noche, después de dejarte en tu casa, revisé el carrete de fotos.

Ya ha pasado casi una hora y sorprendentemente la nostalgia que me invadía en un principio ha pasado.

La pila de mi computadora se acaba y yo, aquí en cama con este pie roto que me complica la vida de una manera que nunca imaginé posible, no puedo levantarme por el cargador. Sin embargo, ahora tengo mas frío y no se si es por el hecho de que la temperatura haya bajado. No quiero cerrar el monitor porque se que te dejaré de ver, pero confío en que mi memoria sea más poderosa que cualquier cámara, y hasta cierto punto odio esa foto y todas las que te tomé, porque ostentan un título que no se merecen, las de un “momento” que ha pasado y que se supone debo alabar, como si esas imágenes cerraran todo lo que pasó, todo lo que vivimos en las eternas aventuras que teníamos.

No, tampoco es una foto tan mala, pero no alcanza a capturar con certeza todo lo que en algún momento pensé sobre el momento, sobre ti, sobre nosotros. Y sin embargo ahora esa es la única prueba de que ese día existió, que vivimos un pedacito de nuestras vidas en las calles de la Ciudad de México.

Termino de escribir a la alerta de que, gracias a mi falta de apuro, la computadora se cerrará. Más de una hora ha pasado, y la foto sigue ahí.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Viernes (Cámara Somática)

Ejercicio Documental de Cámara somática, resultado de la experiencia directa y el montaje.

http://vimeo.com/28491292

El puente de Ocotepec


Reinterpretación del Mito de Sísifo.

Después de que la revolución terminó, Agripino del Moral ya no tenía razón para usar sus pistolas, pero aun así mató a tres muchachos. Era un asesino, no cabía duda., y si no se alejaba del mundo de violencia que había conocido, lo iban a ahorcar. Por eso no le costó mucho trabajo tomar sus cosas, sus dos caballos y demás valijas, y poner a toda su familia en movimiento rumbo a un nuevo destino. Quería reformarse, y había robado suficiente dinero como para hacerlo.
Cruzando un río encontró el lugar prefecto para su nueva vida: Un pueblito de nombre Ocotepec y varias casitas de tabique. Rápidamente, Agripino se estableció y se convirtió en el Señor del Moral, el salvador de Ocotepec y pronto dueño de la farmacia, la carnicería, casi todos los puestos del mercado y cualquier nuevo negocio. Si la linda cara del Sr. Del Moral no bastaba, entonces una cita con su pistola lo resolvía todo.
Pronto, el Sr. Del Moral se convirtió en Presidente Municipal de Ocotepec, y su primera encomienda fue hacer un puente que permitiera a la gente, y a los coches, cruzar el río. La gente veía en ese puente la llegada de la civilización a Ocotitlán. Sin embargo, el Sr. Del Moral nunca pensó que construir un puente fuera tan caro, y e dinero del ayuntamiento apenas y alcazaba para los gastos de la casa, así que, para calmar a la gente, mandó a hacer un puente de madera lo suficientemente estable como para no caerse con el viento, y encomendó a los albañiles que cobraban más barato hacerlo. Así, pasaron varios años antes de que el puente estuviera acabado, y cuando por fin se hizo, el Sr. Del Moral estaba ya muy viejo como para seguir gobernando, así que le pasó el poder, mediante unas democráticas elecciones populares, a su hijo Jacinto.
Cuando Jacinto llevaba un mes en el puesto, el puente se cayó, y de inmediato se planteó reconstruirlo, pero Jacinto tenía mejores planes para el dinero, como organizar fiestas y patrocinar bodas con esa gente del pueblo que tanto debía ganarse, así que, como su padre, empezó la reconstrucción del “Nuevo Puente Ocotepec”, ahora de cemento y varilla.  No pasó mucho tiempo antes de que Jacinto, ahora el nuevo Sr. Del Moral, se diera cuenta que podía obtener pequeñas ganancias si hacía que, una vez fijo el precio del cemento, la grava y la arena, regateaba el costo con los proveedores y se quedaba con el resto. Así que agrandó el proyecto del puente y llevó consigo a cientos de trabajadores para hacer el puente más majestuoso que jamás se hubiera construido. En poco tiempo, la obra en el puente había hecho al Sr. Del Moral aun más rico, y no quería que la felicidad se acabara, así que encontró una forma de construir tan mala que el puente nunca estaba listo, y siempre eran necesarias reparaciones, de donde la familia Del Moral podía comer, divertirse, y abrir nuevos negocios.
Como es de esperarse, un día el puente se terminó y se propuso una gran inauguración. Todo el pueblo vio cómo, por primera vez, los camiones repartidores de Bimbo y Coca-Cola llegaban a sus tiendas. Hubo júbilo general y felicidad por algún tiempo. Sin embargo, al año de ser inaugurado, el puente se derrumbó, causando así varias muertes. La gente del pueblo, enfurecida, exigió la destitución del Sr. Del Moral como su presidente municipal, y se convocaron a elecciones anticipadas. Los contrincantes, fieles a los ideales de sus partidos antagónicos, eran Luis y Carlos del Moral, los educados hijos del destituido señor del Moral.
Cuando Luis del Moral ganó las elecciones y prometió borrar los errores de su corrupto padre en el poder, lo primero que pensó fue en ese puente sin fin que había traído fortuna y desgracia a su familia, y llega a la conclusión de que lo mejor, tal vez, sea construir un puente temporal que permita a los coches pasar y que no sea tan caro, para poder ocupar los recursos públicos de una manera más inteligente y menos arriesgada… Y si el nuevo puente nunca llega, tal vez Juanito, su hijo que tanto promete estudiando en Harvard, pueda hacerlo en algunos años, cuando sí haya dinero.

miércoles, 1 de junio de 2011

Autorretrato

!Qué difícil es hablar de uno mismo!

Sin embargo, he aquí mi autorretrato. La idea era abordar a mi familia desde el punto de vista de nuestro más reciente perro, uno de los muchos que han pasado por la casa.


http://www.youtube.com/watch?v=xx-irXsv7PA

Si no funciona, este es el Link de Vimeo.

http://vimeo.com/24542496

lunes, 16 de mayo de 2011

Idea para un autorretrato.



Creo que el proceso de maduración más grande es el de adquirir conciencia. Cuando uno es pequeño, simplemente es, y puede seguir viviendo con la corriente natural de su entorno sin cambiar su estado de inocencia mental, pero el verdadero crecimiento se toma cuando empiezas a hacerte preguntas como:
¿Quién soy?
¿Dónde estoy?
¿Qué hago y por qué lo hago, lo quiero hacer?
¿A dónde voy?
Y  lo importante no es encontrar respuestas inmediatas, sino que el cuestionamiento en sí tiene valor suficiente como para hacernos cambiar.
La idea de hacer un autorretrato es, en mi opinión, el reflejo de esta toma de conciencia, y debo aceptar que es difícil hablar de uno mismo, pues muchas veces, al invertir la lupa con la que vemos el exterior, el interior se vislumbra muy oscuro.
La manera en que creo más honesto decir: Este soy yo, es poner al espectador en el mismo lugar que estoy para que, al enseñarle las cosas del mundo que me apasionan o las que me molestan, puedan situarse por un momento en una posición sentimental e intelectual distinta a la suya, un nuevo punto de vista del mundo que no necesariamente concuerda con el suyo, pero que debe ser lo suficientemente coherente e interesante. Si el ejercicio sale bien, puede ser una aproximación muy grande al ejercicio de dirección de cine, pero la dirección de verdad, honesta y que reinventa.
¿Cómo puedo lograr mis objetivos? En principio, creo que viendo hacia atrás (a mi pasado) para encontrar las causas, los porqués, y hacia el futuro, que mira má bien a las ilusiones y planes que son efecto de todo lo anterior.
Me gustaría ir a lugares donde he vivido y pasé mi infancia y adolescencia, para encontrar cómo se formó en mi el gusto y disgusto por ciertas cosas. Creo profundamente que el cine se hace de detalles (cosas físicas, pequeñas acciones o elementos del mundo que a nadie le importan pero que llenan de textura y realidad al mundo) y mi trabajo será, básicamente compuesto de detalles “inútiles” que me importan mucho y han cambiado la manera en que veo al mundo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Marcial Maciel

Inspirado en la cinta "Human Remains" de Jay Rosenblatt, realicé un trabajo sobre el sacerdote católoco Marcial Maciel. Para verlo, click aquí.

Re edición de Sans Soleil.

Para esta reintepretación del trabajo de Chris Marker, quise hablar de las relaciones humanas, en especial de aquellas entre géneros, y la subsecuente degración que el tiempo produce en ellas. Si el video no funciona, dar click aquí.

domingo, 1 de mayo de 2011

viernes, 29 de abril de 2011

Video de Aventura

Para ver el video dar click aquí.

Este video, tomado recientemente por turistas Europeos, nos muestra lo que conocemos como unas “Vacaciones extremas”, representantes del ecoturismo. La acción sucede en China, en la provincia de  Yunnan. En este lugar existe una da las atracciones naturales más impresionantes del mundo, considerada como la primer maravilla por la dinastía Ming: El bosque de piedra. La gente toma el lugar como objeto de admiración pero también como una atracción de peligro, pues una caída significaría grandes cortadas o incluso la muerte.
Cualquier occidental que viaje a Yunnan será considerado un aventurero por la lejanía, y el exotismo está muy presente al ser una parte del mundo incomunicada y poco accesible.
Desde una perspectiva formal, el video está tomado en subjetivas  largas que nos muestran “como si viviéramos la aventura” el camino recorrido.  La primera parte nos muestra el camino a través de las rocas, la segunda enseña un show folklórico regional en una zona de descanso, la tercera regresa al paseo en las piedras y la cuarta concluye con una comida entre los turistas. Se puede incluso hablar de una estructura dramática dentro del montaje.
Este video es interesante por la mirada que se le da al otro, pues en su poca participación dentro de la edición, el turista nos está comunicando la posición que los nativos del lugar ocupan dentro del viaje.  Es claro que lo importante del lugar es el lugar per se, el hecho de haber llegado hasta allá y aventurarse en el mítico bosque de piedra es más significativo que la pregunta de ¿Cómo es que se vive ahí?.
Entre las dos culturas hay un claro choque de identidad y de acciones. Los turistas están invadiendo (como siempre) y capturando fotografías y video como trofeos de la cacería (Cacería de imágenes y anécdotas, más que de experiencias sensoriales) en un ambiente hostil que ha sido acondicionado para proporcionar comodidad.  Han pagado muchísimo dinero por ello, y a cambio esperan sentir adrenalidna en un ambiente 100% controlado. Los nativos, en cambio, administran el lugar, cobran una entrada por ver y además realizan el montaje escénico de una danza “folcklórica”, seguramente típica de la región. ¿Es normal hacer el baile ahí? Seguramente no, pero la presencia de los turistas es como un imán que atrae todas las condescendencias y amabilidades del mundo. Se les quiere hacer creer que lo ven todo, cual magos en un mundo mágico. Al final, es como la aparición de los fuegos artificiales en la oscura Disneylandia.
¿Porqué el turista le dedica sólo una breve toma al baile, siendo que en éste aparecen los únicos humanos que realmente habitan entre esas montañas, que el único lado antropológicamente nutritivo del viaje está en esas personas?
La respuesta puede parecer cruel, pero en el fondo, para un turista, los habitantes de una región exótica o marginada son necesarios para complementar el paisaje y hacerlo verosímil (como extras de cine) que sirven para formar una idea, pero no son vistos como iguales: La mirada de extrañamiento al tercero, el verlo como una cosa extraña, pasajera y vagabunda, es el pecado más grande que cometemos cuando somos turistas.